Dios no es el creador del mucho mal que hay en este mundo aunque algunas personas lo atribuyen a Él. Dice en Lamentaciones 3:25 que Dios es infinitamente bueno. Por tanto, el mal no puede proceder de Dios.

La Biblia nos dice en Juan 3:19 que los hombres amaron más las tinieblas (el mal) que la luz (el bien), ahí tenemos la respuesta breve a la pregunta.

En más detalle, el primer pecado tuvo su origen en Lucifer (Satanás), un ángel creado por Dios. Siendo de los más bellos, le entró el deseo de ocupar un puesto que no le pertenecía, el puesto del mismo Dios santo e infinito (esta historia se cuenta en Isaías 14).

En términos bíblicos, se habla de pecado (desobediencia a Dios) y de mal (pecado más consecuencias), lo cual entró en el mundo por lo que llamamos la Caída, es decir, la desobediencia de Adán y Eva cuando decidieron rechazar las reglas de Dios e ir por su propio camino, con todos los resultados que conlleva, bien sea de origen directamente en un pecado en concreto, o sea del mundo deteriorado que hemos tenido desde entonces.

Cada uno de nosotros sufrimos el fruto de una actitud desobediente a las normas establecidas por Dios para nuestro bien. Es cierto que la humanidad muestra una tendencia a creer que sabe mejor que nadie lo que le conviene, pero es una equivocación, pues nuestras capacidades son demasiado limitadas y hay muchos detalles del pasado, del presente y del futuro que se escapan a nuestra mente.

Todos aquellos que somos padres entendemos que nuestros hijos no ven las cosas con la misma claridad que nosotros. Aunque no somos perfectos, velamos por su bien, no queriendo ser en ningún momento caprichosos con ellos. Y algo similar ocurre con Dios, pero con la diferencia de que Él es perfecto. Como Padre que nos ama, quiere nuestro bien, pero nosotros hemos querido tomar nuestra propia ruta, y de allí procede todo el mal del mundo.

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